25 Septiembre 2013
En el capítulo anterior, hemos visto cuales son las necesidades del personaje.
El personaje, se ha ido creando a lo largo de la historia, por la necesidad de mantener un poder piramidal. Desde las estructura del Estado-Religión, a la estructura familiar.
El poder crea, la necesidad y con ella el personaje. La autosuficiencia, en ser esencial, es anulada.
A medida que, se va desarrollando la consciencia humana (lenta), el poder piramidal va disminuyendo.
Pero no es, hasta nuestros tiempos, mediados del siglo XX y el XXI, cuando la consciencia en la masa social, (La Nueva Era, La Era de Acuario), demanda ser una realidad en la evolución del ser humano.
Como estamos a un segundo, en la historia de este cambio social, el individuo aun se halla, en un estado de conciencia, con registros ancestrales del pasado, provocando los desequilibrios emocionales, y de vida, en el presente de nuestras sociedades modernas.
Veamos porque el personaje siempre necesita.
La necesidad del poder piramidal, anula por completo, el ser esencial del individuo. Para ello utiliza la violencia, en grados de más a menos, desde el pasado (ancestral), hasta nuestros días. Desde la violencia física, a la psíquica-emocional.
El niño (periodo de la infancia), está en un estado de dependencia, un periodo de aprendizaje. Pero ese periodo, no ha sido realmente, un periodo de aprendizaje, para sacar los valores internos del individuo y llegar a adulto, como ser esencial, auto-realizable e independiente.
La infancia (periodo de aprendizaje), se ha utilizado (desde nuestros ancestros, hasta nuestra sociedad moderna), para domesticar al individuo. Al anular, su Yo esencial, por medio del castigo, del premio, de la culpa, del bien y del mal, según el poder regente en cada época, ha dejado al individuo, en estado de conciencia infantil y dependiente.
La conciencia humana, al no pertenecer al tiempo lineal (exterior), sino, al tiempo interno (sin principio ni fin), ha ido pasando de generación en generación, como estructura cultural, y tradicional , creando a seres dependientes del poder piramidal.
Veamos el conflicto que se crea con esta dependencia.
Por el instinto de supervivencia, el individuo, acaba aceptando bajo el mal trato, psíquico y/ o físico, el poder impuesto. No se contempla como un mal trato, se contempla como "tradición y educación", sin ir más lejos en la historia, hasta los años 70, en nuestra sociedad, era habitual pegar, a los niños en la escuela y en las casas, los castigos eran físicos y emocionales. (En otras sociedades, hoy en día, todavía es, habitual, pegar a los niños para su buena educación). Sin meternos en este capitulo, en las sociedades actuales, donde los niños todavía son, mano de obra barata, explotados, y muchos de ellos prostituidos y vendidos.
Nos quedaremos en nuestra sociedad moderna.
En nuestra sociedad avanzada, (a muchos niveles), sobre todo tecnológicos, no ha ido a la par, con el avance de la consciencia.
La conciencia impregnada de registros ancestrales (en menor cantidad, en nuestros tiempos), pero aún vigentes, impiden el desarrollo material de la consciencia, en las vidas presentes del los individuos. Y se genera, un conflicto interno y social, de desequilibrio personal y emocional, dado que el individuo ha ido evolucionado, en el estado de consciencia.
En el siglo XX, empiezan a surgir (lentos), pero reales, " los derechos", tanto para los individuos, como para los animales, el mundo vegetal, y conjunto de la tierra, (nuestro planeta). Usado, mal usado y explotado a conveniencia, del poder piramidal.
Pero existe un conflicto interno que, hoy demanda una solución a escala social. El equilibrio y plenitud personal. Dejar de seguir llevando facetas del personaje, para ser, el ser esencial auto-realizable, en el espacio- tiempo-presente, de la vida.
Estas facetas o, pinceladas domesticadas, en la conciencia, deben desaparecer, para no seguir bloqueando a la consciencia, y ser, un ser de pleno derecho, en esta vida única e, irrepetible, en este espacio-tiempo-vida, presente.
Lo primero a tener en cuenta es, que la dependencia emocional, obedece a este estado ancestral de domesticación, (traspasado de generación en generación).
Viene dada por:
La necesidad de supervivencia, la dependencia de unos a otros en el clan familiar.
La distinción entre varones y hembras. Los varones, definidos como el sustento productivo de las familias, y las hembras como el sustento reproductivo.
Al varón (niño), se le anula de su parte esencial, femenina, (el sentimiento). Por considerarlo una debilidad. Delegando al hombre, una seguridad falsa, y creando en los hombres la necesidad del reconocimiento, por el resto del clan, (el poder, y el sustento de toda una familia).
Generación tras generación, los hombres no han podido ser, seres completos, para delegarse en el papel, de seres productivos, con poder familiar.
La rigidez, la disciplina (el mal trato emocional), lo han traspasado a su prole, siendo completamente inconscientes de ello.
El ser humano, no puede vivir de espaldas a su naturaleza, y a medida que, avanza la evolución, (desarrollo en la consciencia) los hombres se derivan más, a la parte emocional y sentimental de la vida.
Las hembras (niñas) de generación en generación, han sido dependientes del hombre, su papel de reproductoras, les anuló la (su) parte (masculina). La capacidad de autosuficiencia.
La dependencia, ha sido total, hasta hace nada en nuestra historia moderna. A medida que avanza la evolución, (desarrollo en la consciencia), la mujer consigue, independencia económica y sexual.
Pero la dependencia emocional, sigue vigente en nuestros días, tanto en hombres, como en mujeres.
La dependencia, como estado de personaje, en la conciencia, que no obedece, a la realidad independiente alcanzada en nuestros días.
Analizaremos lo que es, la parte femenina y la parte masculina en un ser humano. Todo individuo, hombre y mujer posee las dos facetas.
Masculino, conocido como el Yan, energía positiva, dadora.
Femenino, conocido como el Yin, energía, negativa, receptiva.
El individuo se rige por estas dos energías: la positiva y la negativa.
Cuando una de ellas falla, todo el sistema falla, el ser humano vive en desequilibrio.
El yan, obedece a : la seguridad exterior,
El yin, obedece a : la seguridad interior.
El yan es la energía que, permite al ser humano proyectarse al mundo externo (sociedad), con sus valores internos.
El yin, es la energía que, permite al ser humano recibir internamente, la proyección del mundo externo, en la faceta de los sentimientos.
El ser humano es, un Todo. Acción y realización. Acción, la faceta masculina o, energía positiva.
Realización, faceta femenina o, energía negativa.
Yan: da.
Yin: recibe.
La división que, se creo en nuestros ancestros, por actos de supervivencia, delegó al hombre y a la mujer, a un estado de dependencia emocional. La dependencia es una alteración y desequilibrio que, no sólo, no cumple con la satisfacción emocional y sentimental del ser humano, sino que, somete al ser humano a grandes soledades, incomprensiones, aislamientos, abusos emocionales de todo tipo. La dependencia surge de la carencia y la inseguridad. Esta carencia y esta inseguridad, se crea con el personaje. Delegando al individuo, a una parte mínima de si mismo, a un estado desequilibrado del sentimiento y la emoción.
El ser humano es un ser sintiente (siente).
Cada lector, debe reflexionar en profundidad, para descubrir la dependencia emocional, al estar como un registro en la conciencia, (de supervivencia), es fácil que pase desapercibida. Lo que no pasa desapercibido es el desequilibrio. Donde hay un desequilibrio emocional, hay una dependencia emocional. En la dependencia emocional, siempre hay una pincelada de miedo a perder, ya que, la dependencia emocional hace creer al individuo, que es la seguridad, y sustento de vida. El equilibrio que, necesita para tener los (sus) sentimientos y emociones cubiertas, cuando en realidad es todo lo contrario.
El miedo que, conlleva el acto de sobrevivir, (registro en la conciencia heredada por los ancestros) es lo que crea la dependencia.


El personaje, se ha ido creando a lo largo de la historia, por la necesidad de mantener un poder piramidal. Desde las estructura del Estado-Religión, a la estructura familiar.
El poder crea, la necesidad y con ella el personaje. La autosuficiencia, en ser esencial, es anulada.
A medida que, se va desarrollando la consciencia humana (lenta), el poder piramidal va disminuyendo.
Pero no es, hasta nuestros tiempos, mediados del siglo XX y el XXI, cuando la consciencia en la masa social, (La Nueva Era, La Era de Acuario), demanda ser una realidad en la evolución del ser humano.
Como estamos a un segundo, en la historia de este cambio social, el individuo aun se halla, en un estado de conciencia, con registros ancestrales del pasado, provocando los desequilibrios emocionales, y de vida, en el presente de nuestras sociedades modernas.
Veamos porque el personaje siempre necesita.
La necesidad del poder piramidal, anula por completo, el ser esencial del individuo. Para ello utiliza la violencia, en grados de más a menos, desde el pasado (ancestral), hasta nuestros días. Desde la violencia física, a la psíquica-emocional.
El niño (periodo de la infancia), está en un estado de dependencia, un periodo de aprendizaje. Pero ese periodo, no ha sido realmente, un periodo de aprendizaje, para sacar los valores internos del individuo y llegar a adulto, como ser esencial, auto-realizable e independiente.
La infancia (periodo de aprendizaje), se ha utilizado (desde nuestros ancestros, hasta nuestra sociedad moderna), para domesticar al individuo. Al anular, su Yo esencial, por medio del castigo, del premio, de la culpa, del bien y del mal, según el poder regente en cada época, ha dejado al individuo, en estado de conciencia infantil y dependiente.
La conciencia humana, al no pertenecer al tiempo lineal (exterior), sino, al tiempo interno (sin principio ni fin), ha ido pasando de generación en generación, como estructura cultural, y tradicional , creando a seres dependientes del poder piramidal.
Veamos el conflicto que se crea con esta dependencia.
Por el instinto de supervivencia, el individuo, acaba aceptando bajo el mal trato, psíquico y/ o físico, el poder impuesto. No se contempla como un mal trato, se contempla como "tradición y educación", sin ir más lejos en la historia, hasta los años 70, en nuestra sociedad, era habitual pegar, a los niños en la escuela y en las casas, los castigos eran físicos y emocionales. (En otras sociedades, hoy en día, todavía es, habitual, pegar a los niños para su buena educación). Sin meternos en este capitulo, en las sociedades actuales, donde los niños todavía son, mano de obra barata, explotados, y muchos de ellos prostituidos y vendidos.
Nos quedaremos en nuestra sociedad moderna.
En nuestra sociedad avanzada, (a muchos niveles), sobre todo tecnológicos, no ha ido a la par, con el avance de la consciencia.
La conciencia impregnada de registros ancestrales (en menor cantidad, en nuestros tiempos), pero aún vigentes, impiden el desarrollo material de la consciencia, en las vidas presentes del los individuos. Y se genera, un conflicto interno y social, de desequilibrio personal y emocional, dado que el individuo ha ido evolucionado, en el estado de consciencia.
En el siglo XX, empiezan a surgir (lentos), pero reales, " los derechos", tanto para los individuos, como para los animales, el mundo vegetal, y conjunto de la tierra, (nuestro planeta). Usado, mal usado y explotado a conveniencia, del poder piramidal.
Pero existe un conflicto interno que, hoy demanda una solución a escala social. El equilibrio y plenitud personal. Dejar de seguir llevando facetas del personaje, para ser, el ser esencial auto-realizable, en el espacio- tiempo-presente, de la vida.
Estas facetas o, pinceladas domesticadas, en la conciencia, deben desaparecer, para no seguir bloqueando a la consciencia, y ser, un ser de pleno derecho, en esta vida única e, irrepetible, en este espacio-tiempo-vida, presente.
Lo primero a tener en cuenta es, que la dependencia emocional, obedece a este estado ancestral de domesticación, (traspasado de generación en generación).
Viene dada por:
La necesidad de supervivencia, la dependencia de unos a otros en el clan familiar.
La distinción entre varones y hembras. Los varones, definidos como el sustento productivo de las familias, y las hembras como el sustento reproductivo.
Al varón (niño), se le anula de su parte esencial, femenina, (el sentimiento). Por considerarlo una debilidad. Delegando al hombre, una seguridad falsa, y creando en los hombres la necesidad del reconocimiento, por el resto del clan, (el poder, y el sustento de toda una familia).
Generación tras generación, los hombres no han podido ser, seres completos, para delegarse en el papel, de seres productivos, con poder familiar.
La rigidez, la disciplina (el mal trato emocional), lo han traspasado a su prole, siendo completamente inconscientes de ello.
El ser humano, no puede vivir de espaldas a su naturaleza, y a medida que, avanza la evolución, (desarrollo en la consciencia) los hombres se derivan más, a la parte emocional y sentimental de la vida.
Las hembras (niñas) de generación en generación, han sido dependientes del hombre, su papel de reproductoras, les anuló la (su) parte (masculina). La capacidad de autosuficiencia.
La dependencia, ha sido total, hasta hace nada en nuestra historia moderna. A medida que avanza la evolución, (desarrollo en la consciencia), la mujer consigue, independencia económica y sexual.
Pero la dependencia emocional, sigue vigente en nuestros días, tanto en hombres, como en mujeres.
La dependencia, como estado de personaje, en la conciencia, que no obedece, a la realidad independiente alcanzada en nuestros días.
Analizaremos lo que es, la parte femenina y la parte masculina en un ser humano. Todo individuo, hombre y mujer posee las dos facetas.
Masculino, conocido como el Yan, energía positiva, dadora.
Femenino, conocido como el Yin, energía, negativa, receptiva.
El individuo se rige por estas dos energías: la positiva y la negativa.
Cuando una de ellas falla, todo el sistema falla, el ser humano vive en desequilibrio.
El yan, obedece a : la seguridad exterior,
El yin, obedece a : la seguridad interior.
El yan es la energía que, permite al ser humano proyectarse al mundo externo (sociedad), con sus valores internos.
El yin, es la energía que, permite al ser humano recibir internamente, la proyección del mundo externo, en la faceta de los sentimientos.
El ser humano es, un Todo. Acción y realización. Acción, la faceta masculina o, energía positiva.
Realización, faceta femenina o, energía negativa.
Yan: da.
Yin: recibe.
La división que, se creo en nuestros ancestros, por actos de supervivencia, delegó al hombre y a la mujer, a un estado de dependencia emocional. La dependencia es una alteración y desequilibrio que, no sólo, no cumple con la satisfacción emocional y sentimental del ser humano, sino que, somete al ser humano a grandes soledades, incomprensiones, aislamientos, abusos emocionales de todo tipo. La dependencia surge de la carencia y la inseguridad. Esta carencia y esta inseguridad, se crea con el personaje. Delegando al individuo, a una parte mínima de si mismo, a un estado desequilibrado del sentimiento y la emoción.
El ser humano es un ser sintiente (siente).
Cada lector, debe reflexionar en profundidad, para descubrir la dependencia emocional, al estar como un registro en la conciencia, (de supervivencia), es fácil que pase desapercibida. Lo que no pasa desapercibido es el desequilibrio. Donde hay un desequilibrio emocional, hay una dependencia emocional. En la dependencia emocional, siempre hay una pincelada de miedo a perder, ya que, la dependencia emocional hace creer al individuo, que es la seguridad, y sustento de vida. El equilibrio que, necesita para tener los (sus) sentimientos y emociones cubiertas, cuando en realidad es todo lo contrario.
El miedo que, conlleva el acto de sobrevivir, (registro en la conciencia heredada por los ancestros) es lo que crea la dependencia.





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